Texto: Albert López Vivancos
Imagen inspirada por las palabras
* * *
Se levanta pausadamente, sin prisas. Su cabello está alborotado y sus ojos, rasgados, denotan que sale de un sueño profundo donde quizás ha habitado un mundo imaginario e inaccesible a la realidad cotidiana. Sus brazos salen lanzados hacia arriba desperezando así el cuerpo. Al regresar, las manos se posan en el torso desnudo para aliviar el picor que siente. Sus pasos le dirigen a la cocina. Casi sin mirar toma un vaso, lo llena de agua y bebe. Un placer recorre su cuerpo al mismo tiempo que el líquido cristalino desciende por su interior. Bosteza. Las manos retornan al torso: el picor es persistente.
¿Qué hago?
Pausadamente, sin prisas, regresa a la cama y deja caer el cuerpo sobre ella para sumergirse de nuevo en ese mundo desconocido que aparece cuando los párpados se cierran como si de un telón de teatro se tratara.
25 de abril de 2008
¿Qué hago?
Pausadamente, sin prisas, regresa a la cama y deja caer el cuerpo sobre ella para sumergirse de nuevo en ese mundo desconocido que aparece cuando los párpados se cierran como si de un telón de teatro se tratara.
25 de abril de 2008
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